miércoles, 6 de marzo de 2013

Prólogo a la sección de plantas ornamentales y silvestres comestibles

Pues resulta que el otro domingo me levanté por la mañana sin demasiados menesteres entre manos y con ganas de improvisar. Fui a prepararme una infusión de hierbas de mi macetohuerto a base de stevia, hierba buena y orégano canario. En mi exigua alacena traté de encontrar algo para acompañar, aunque no vi nada apetecible. Me dirigí a la nevera y, !sorpresa¡, solo había tres alones de pollo campero ecológico en un plato cubierto con un "film" transparente de cocina.

En fin, el desayuno ya no tenía más solución que la de la simple infusión que, al menos, resultó estar rica. El caso es que, cuando me la andaba tomando, me percaté de que siendo domingo no iba a poder comprar nada cerca y que solo alones de pollo para almorzar iba a ser una situación un tanto triste. Me dije sin mucho convencimiento: “Bueno, ya me apañaré algo del macetohuerto para acompañar”.

Como la mañana estaba buena, con un esplendido sol invernal y ni pizca de viento, me dispuse a darme un paseo por los alrededores de casa (vivo en el extra radio de Sevilla). Al salir, me encontré casualmente con una lechuga silvestre (Lactuca virosa L.) que medraba en un resquicio de la acera y entonce pesé: “¡Eureca!, ¡ya lo tengo!. Me voy a agenciar unas cuantas hierbas para acompañar mis benditos alones”. Saltando al traspiés, como si fuera un niño, volví para casa, me enfundé calzado de campo, cogí mi cámara de fotos, una bolsa de tela y una navaja. Y nuevamente salí, esta vez dispuesto a encontrar la otra parte mi almuerzo.

Cual no fue mi sorpresa, nada más empezar, cuando a 100 metros de mi morada, en un terreno baldío de una vieja construcción ya derruida y mal protegida por una decrepita alambrada, encontré varias matas de acelgas silvestres (Beta vulgaris L.). ¡Por Tutatis!. Se trataba de los auténticos ancestros de las acelgas que comemos hoy en día. No me había percatado de ellas antes. De hecho, nunca antes había visto un ejemplar silvestre de esta especie. Aparentemente uno no tiene por que fijarse especialmente en ellas, pues es una hierba más en un mar de hierbas. Pero en fin, como uno lleva la profesión por dentro, no me costó reconocerlas, ya que tienen unos caracteres muy peculiares. Ya tenía la mitad de la otra mitad de mi almuerzo pues, finalmente, el manojo que recogí, lo herví y reogué para acompañar a los aloncillos.

Acelga silvestre - Beta vulgaris L. - Familia quenopodiáceas.

Aún estaba pendiente la ensalada. Paseando y paseando, fui cogiendo hojas aquí y flores haya, hasta hacerme de un popurrí suficiente como para saciar mi apetito. Por cierto, que solo con la infusión en el estómago, este ya andaba rugiendo. Como base, usé las hojas de unas cerrajas (Sonchus oleraceus L.) muy tiernas que encontré a la sombra de un árbol.

Cerraja - Sonchus oleraceus L. - Familia asteráceas (compuestas),
rodeada de vinagritos - Oxalis pes-caprae L. - Familia oxalidáceas.

La complementaria con hojas de lechuga silvestre (Lactuca virosa L.). No muchas, solo 3 o 4, pues ya estaban algo grandes y creciendo a pleno sol, por lo que amargaban un poco.

Lechuga silvestre - Lactuca virosa L. - Família asteráceas (compuestas).

Para darle un toque de colorido, me agencié flores de borraja (Borago officinalis L.), caléndula (Calendula arvensis L.), Vivorera (Echium plantagineum L.) y Jaramago (Sinapis alba L.).

Borraja - Borago officinalis L. - Familia borragináceas.

Caléndula - Calendula arvensis L. - Familia asteráceas (compuestas).

Vivorera - Echium plantagineum L. - Familia borragináceas.

Jaramago - Sinapis alba L. - Familia brasicáceas (crucíferas).

Visión de conjunto de las flores recolectadas.

Finalmente, y ya de vuelta, recolecté del macetohuerto unas hojas de mastuerzo amargo (Cardamine hirsuta L.), que impartirían un toque a berro picante a mi ensalada. Esta planta es una hierba silvestre que crece con relativa facilidad en macetas y que yo ando tratando de domesticar o, al menos, fomentando sus presencia.

Mastuerzo amargo - Cardamine hirsuta L. - Familia brasicáceas (crucíferas).

Ya solo quedaba encender la barbacoa, que compre en el Algarbe portugués en mi último periplo estival. Es pequeñita pero, para mis menesteres, más que suficiente. Además, así no me ocupa demasiado espacio en el macetohuerto. Los alones de pollo, debido a mi ímpetu, quedaron un tanto churruscaditos, pero ricos. Mis lectores argentinos dirán que “qué porquería de barbacoa”, o algo así. No les voy a replicar.

Barbacoa made in Portugal, con 3 alones de pollo campero ecológico.

Ya solo me quedaba disfrutar del momento, del éxtasis de almorzar de esta manera en el excepcional enclave de mi macetohuerto, con esta espectaculares vistas mi querido pueblo de acogida, Tomares.

La mesa puesta.

Plato principal.

Acompañamiento.

El enclave. Por ahí, a 100 metros, estaban las acelgas silvestres.

Bueno, este pequeño relato que os acabo de contar, que no se porqué homenajea a 3 entrañables aloncitos de pollo, es el resultado de una mañana de inspiración que me ha hecho decidir abrir una nueva sección en el blog dedicada a las plantas ornamentales y silvestres comestibles que, al tiempo, me va a servir para celebrar las más de 30.000 visitas que ya he tenido y los 5.000 amigos que me siguen en Facebook.

A partir de ahora empezaré a publicar fichas de aquellas plantas que, en estos últimos años, he empezado a consumir y que me servirán para complementar las cosechas que obtengo de mi macetohuerto. Espero os sean de utilidad.

Pablo José González Provost
elmacetohuerto@gmail.com

Licencia Creative Commons