martes, 7 de abril de 2015

Ajustes del calendario de cultivo a las condiciones climáticas veraniegas del macetohuerto

Las condiciones microclimáticas de los macetohuertos son particulares, mostrando ciertas diferencias respecto a las que tiene el cultivo directo en tierra. A de tenerse en cuenta que suelen estar situados en patios, terrazas, balcones y azoteas, no estando en contacto con la tierra ni, por tanto, su capacidad suabizadora (amortiguadora) de la temperatura y la humedad.

En Sevilla, donde vivo, los veranos son secos y calurosos, con temperaturas que en los peores días superan los 40 ºC, con una humedad relativa muy baja. Las claves que apunto en este artículo van dirigidas al cultivo en macetas en estas condiciones climáticas.

En los huertos cultivados directamente sobre el terreno, las temperaturas y humedad existentes son razonables para la adecuada floración y cuajado de los frutos, gracias a la humedad y capacidad de absorción térmica del suelo.

Sin embargo, en un macetohuerto la temperatura ambiente es mayor, ya que las superficies de ladríllo y cemento reflejan el calor produciendo un sobrecalentamiento de las macetas y una drástica reducción de la humedad relativa del aire. Estas condiciones generan un fuerte estrés de los cultivos que, durante los meses de calor extremo, como son julio y agosto, o no florecen o, si lo hacen, terminan perdiendo la mayor parte de las flores sin que estas cuajen.

 Planta de berenjenas solo con cuajado interior y 
brotes nuevos sin floración por el exceso de calor
y baja humedad relativa del mes de julio.

Para evitar este problema, trataremos de adelantar las siembras 15 o 30 días con respecto al cultivo sobre el terreno. Para ello, es mejor hacer semilleros tempranos de los cultivos de la familia de las solanácesas, como los pimientos, tomates y berenjenas, que trasplantaremos a ser posible sobre mediados de marzo y nunca más tarde de mediados de abril. Así tendremos las plantas bien cuajadas para finales de junio y no perderemos la cosecha por esta circunstancia. A finales de agosto o comienzo de septiembre, cuando las temperaturas vuelvan a suavizarse, las flores volverán a cuajar y podremos disponer de una última cosecha de pimientos y berenjenas antes de la llegada de los fríos. Los tomates, salvo en el caso de algunas variedades, ya habrán terminado su ciclo.

Planta de pimientos a finales de octubre. Ya no florece, pero está cargada de frutos.

Los pimientos hay que sembrarlos en enero muy abrigado de los fríos, guardándolos de noche y poniéndolo al sol de día bajo plástico. Un invernáculo o propagador calefactado ayudará, aunque no siempre es fácil de conseguir o fabricar.

Los tomates y berenjenas los podremos poner a comienzos de febrero, y no más tarde de la mitad de este mes. Los tendremos abrigado por la noche y los dejaremos al sol durante el día. Yo los mantengo bajo un invernáculo improvisado con un cristal sobre una caja de cartón sin fondo. El cartón se dobla con la lluvia, por lo que si tenéis algún material resistente pues mejor.

Semilleros de tomate bajo un invernáculo improvisado con
 un cartón y un cristal, sujeto con ladrillos a los lados.

Si cuando los plantones estén para el trasplante no contamos con espacios disponibles para su trasplante definitivo, los trasplantaremos a unas macetas intermedias de al menos 10 cm de diámetro donde puedan continuar con su desarrollo.

Trasplantes intermedios tomates a dos tamaños de maceta distintos, 
que se usaron en dos fechas de trasplante también distintas, 
a medida que los cultivos del invierno se fueron cosechando.

Normalmente, el cultivo en azoteas sufre menos de problemas de exceso de humedad, ya que la superficie de estos espacios se seca rápidamente. De todas formas, dado que estos trasplantes son muy tempranos, en primavera puede ser conveniente proteger los cultivos con un plástico, en periodos de lluvias constantes que puedan incrementar el riesgo de enfermedades. Solo si las plantas están excesivamente sometidas a humedad ambiental puede ser conveniente dar un tratamiento con cobre para poder contener la aparición de Mildeu, aunque yo no he tenido que acudir a tratamientos de este tipo. El cobre no tiene buena fama y no faltan razones, al ser un metal pesado, por lo que no se debe abusar de el. Tratamientos con fortificantes, como algas o te de compost, puede ser una alternativa. Yo tampoco los he utilizado en estos casos, pero es cuestión de investigar.

En el caso de plantas de la la familia de las cucurbitáceas, como el calabacín, melón, sandía o calabaza, y especialmente en lo referente al pepino, no haremos las siembras directas más haya de la primera quincena de abril. Los semilleros los podremos preparar en la segunda quincena de marzo.

Pepino no cuajado por el excesivo calor y la baja humedad relativa del mes de julio.


Respecto a las fechas de siembra que os he recomendado anteriormente, es mejor utilizar los momentos más tempranos al objeto de conseguir una mejor floración y cuajado. Si no tenemos sembrados los semilleros de solanáceas o cucurbitáceas en sus fechas, será mejor comprar planteles listos para el trasplante, preferiblemente ecológicos. A falta de ellos, yo utilizaría los que estén disponibles, aunque sean convencionales, y evitar que las macetas dejen de producir. Estos planteles comerciales los podemos también cultivar con antelación en macetas intermedias para que consigan alcanzar un buen tamaño antes del trasplante definitivo.


Pablo José González Provost
elmacetohuerto@gmail.com

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